La rehabilitación después de una operación de rodilla no sigue el mismo calendario para todas las personas. Una artroscopia, una reconstrucción de ligamentos y una prótesis articular requieren precauciones y plazos diferentes. El protocolo de su cirujano sigue siendo la referencia.
Prioridades durante los primeros días
El equipo asistencial le explica cuánto peso puede apoyar sobre la pierna, si necesita muletas, cómo cuidar la herida y qué ejercicios debe comenzar. Los primeros objetivos suelen ser controlar el dolor y la hinchazón, prevenir complicaciones, recuperar progresivamente la extensión de la rodilla y reactivar los músculos del muslo.
Puede utilizarse frío durante el tiempo recomendado y con una protección, y elevar la pierna puede reducir la hinchazón. Tome medicamentos únicamente según la prescripción o las indicaciones recibidas.
Avanzar siguiendo criterios claros
La progresión depende de la cicatrización, la hinchazón, la calidad del movimiento y la fuerza, no solo del número de semanas. Un ejercicio útil después de una intervención puede no ser adecuado después de otra; compruebe el protocolo antes de añadir un movimiento o una carga.
- Caminar apoyando el peso permitido y con las ayudas adecuadas
- Recuperar el movimiento sin forzar la herida ni superar las restricciones
- Reactivar el cuádriceps y fortalecer la cadera y la pierna
- Trabajar el equilibrio y el control de la rodilla
- Prepararse para las actividades diarias y después para el trabajo y el deporte
La función del fisioterapeuta
El fisioterapeuta mide los progresos, corrige la marcha y adapta los ejercicios. También ayuda a dosificar el esfuerzo: una reacción leve puede ser normal, pero un aumento duradero del dolor o de la hinchazón puede indicar que la carga ha aumentado demasiado rápido.
La conducción, el trabajo y el deporte dependen de la intervención, de la pierna afectada, de los medicamentos y de su capacidad para reaccionar con seguridad. Siga las indicaciones del cirujano.
Cuándo contactar rápidamente con el equipo asistencial
Los últimos síntomas pueden indicar una complicación urgente. Siga las instrucciones recibidas al alta y contacte con los servicios de urgencia cuando sea necesario.
- Fiebre, escalofríos o malestar general
- Aumento del enrojecimiento, el calor o la hinchazón alrededor de la rodilla
- Secreción inusual o con mal olor de la herida
- Dolor que empeora claramente en vez de mejorar
- Dolor o hinchazón en la pantorrilla, falta de aire o dolor torácico